¿Qué son esas "tiras" de las bananas?
- Claudia Roxana
- hace 4 días
- 2 min de lectura
Seguramente te pasó: pelás una banana y te encontrás con esas tiras largas que se quedan pegadas a la fruta. Muchos las quitan por costumbre o porque les resulta desagradable su textura, pero a lo largo de la historia han circulado teorías muy extrañas sobre ellas.
Hoy, en el Blog de Cazabacterias, pelamos la verdad detrás de estas fibras.
El extraño mito de la "bananadina"
¿Sabías que en los años 60 hubo gente que recolectaba y secaba estas tiras para fumárselas?
Aunque suene a broma, existía la creencia muy extendida de que contenían compuestos psicoactivos que provocaban alucinaciones.
Este mito no surgió de la ciencia, sino de una sátira.
En 1967, un periódico underground de Estados Unidos llamado Berkeley Barb publicó un artículo hablando de una sustancia inventada llamada "bananadina". Lo que empezó como una broma de la contracultura de la época para ver cómo reaccionaban los medios y las autoridades, la noticia se salió de control.
El rumor fue tan fuerte que incluso la FDA (la agencia de alimentos y medicamentos de Estados Unidos) tuvo que realizar una investigación oficial para confirmar que esos filamentos no tenían ninguna sustancia de ese tipo.

La realidad científica: Haces de floema
Lejos de ser un alucinógeno, estas tiras tienen un nombre técnico: haces de floema. No son nada misteriosos. Tampoco son peligrosos.
De hecho, son una parte fundamental del sistema vascular del fruto. Su función principal es actuar como "tuberías" que transportan los azúcares y otros nutrientes desde la planta hacia el fruto para que este pueda desarrollarse.
¿Se pueden comer?
Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria o inocuidad y la nutrición, la respuesta es un sí:
Son ricas en fibra: Al ser tejido vascular, aportan un extra de fibra a tu dieta.
Son perfectamente comestibles: No contienen toxinas ni compuestos extraños.
Sin efectos secundarios: No te van a "colocar" ni te van a hacer daño.
En conclusión
Si te molestan por su textura (el famoso "repelús"), podés quitarlas sin culpa, pero que sepas que no son malas para la salud. Son simplemente el canal que permitió que esa fruta llegara a ser dulce y nutritiva.
¡Una vez más, la ciencia nos ayuda a separar los mitos de la realidad en nuestra cocina!



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